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Para la congestion nasal de tu bebe nada mejor que un buen masaje

Los bebés suelen coger catarros y pequeños enfriamientos, que provocan que se les taponen las vías respiratorias a causa de las flemas y las mucosidades; Es importante que el bebé esté controlado por el pediatra,pero los padres siempre podemos ayudarles con los masajes y una pautas muy faciles que ayudaran al pequeño a respirar sin dificultad.
El masaje infantil es una “técnica” que se utiliza cada vez más en nuestra cultura, pero que tiene una gran tradición en medios no occidentales.
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Masaje infantil y la congestion nasal

Los bebés suelen coger catarros y pequeños enfriamientos, que provocan que se les taponen las vías respiratorias a causa de las flemas y las mucosidades; Es importante que el bebé esté controlado por el pediatra,pero los padres siempre podemos ayudarles con los masajes y una pautas muy faciles que ayudaran al pequeño a respirar sin dificultad.
Para descongestionar el pecho del bebé, realizaremos unos sencillos masajes con aceite de almendras, al que le añadiremos una gota de esencia de eucalipto.
Comenzaremos colocando las manos muy suavemente en el pecho del bebe, sin hacer ningun movimiento, y esperaremos unos segundos hasta que el bebe se tranquilice y nos de su permiso.
Masaje infantil, consejo a padres
Antes de practicar un masaje debemos:
Estar relajados. Si hemos tenido un día difícil, debemos darnos un tiempo de desconexión antes de comenzar. Podemos sentarnos un momento, cerrar los ojos, respirar varias veces profundamente y dejar de lado los problemas que nos han ocupado durante la jornada. Mirémonos al espejo y comprobemos que en nuestro rostro -delator de nuestro estado de ánimo- no hay rastros de tensiones innecesarias -ceño fruncido, mandíbula tensa…- Sólo entonces estaremos preparados para empezar porque a través de nuestras manos, le transmitiremos a nuestros hijos nuestro estado energético.
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Los elementos más importantes del vínculo y del apego.
Contacto ocular
El contacto ocular es uno de los sistemas de comunicación más potentes que existen; entre padres e hijos se convierte en un eslabón de conexión vital. Los padres parecen sentirse impulsados a adoptar una posición cara a cara con sus recién nacidos y mirar directamente a sus ojos. Cuando el bebé establece un contacto ocular se producen exclamaciones de júbilo. Las madres afirman que su primer acercamiento real al pequeño coincide con el contacto ocular. El sistema visual del niño está biológicamente programado para buscar la forma contrastada, tipo ojo de buey, de los ojos de los padres y del pezón de la madre. Los expertos especulan que el contacto ocular puede ser una señal muy poderosa en el sistema fisiológico del pequeño; el mensaje recibido por el cerebro permite reducir la producción de hormonas del estrés iniciada durante el parto. Durante el masaje, el niño está cara a cara, lo que permite una buena interacción ocular entre madre e hijo, con toda la estimulación que ello comporta para ambos y con el mensaje implícito que conlleva de que es “lícito relajarse”.
Contacto cutáneo
Las madres suelen acariciar de forma instintiva a sus hijos después de su nacimiento, lo que mejora el proceso de mielinización de los nervios y, así mismo, despierta sus sentidos. El tacto es un elemento muy poderoso en el proceso de vinculación; las personas que se aman, los niños con sus amigos, la gente que ha adquirido un animal domestico, emplean un tiempo suplementario para estar en contacto próximo, hasta que la unión es segura.
Vocalización
Un tercer elemento en el proceso de los vínculos es la vocalización. Desde el primer momento en que el bebe responde al sonido, hacia los siete meses de gestación, ya está oyendo la voz de la madre. Su cuerpo se mueve rítmicamente al son de sus palabras y el tono agudo que la madre utiliza para hablarle le resulta especialmente grato. Durante los masajes es aconsejable cantarle una canción, contarle un cuento o poner de fondo una musuca relajante. Llegará a asociar ciertos sonidos con el masaje; es interesante repetir su nombre y utilizar la palabra relax para enseñarle a liberar la tensión.
El masaje infantil ayuda a intensificar la unión iniciada en el momento de nacer. El niño aprende a disfrutar de la seguridad y bienestar de amar y ser amado. Va adquiriendo conocimiento sobre su propio cuerpo a medida que su madre le enseña cómo relajar un brazo o pierna tensos, o la espalda, o bien le ayuda a liberar los gases que le causan malestar. Mientras acaricia con suavidad la piel del bebé, la madre le mira a los ojos, le canta y habla con dulzura.
Conocerse mutuamente
El masaje regular proporciona al progenitor un tiempo para sentirse familiarizado con el lenguaje corporal de su hijo, con sus ritmos de comunicación, sus umbrales de estimulación y también con el aspecto de su cuerpo en momentos de tensión, así como de relajación.
Los estudios sobre el proceso de unión también señalan que los padres se sienten más cerca de sus hijos si pueden extraer una respuesta positiva de una serie específica de acciones. El masaje, que combina intimidad, comunicación, juego y cuidados, puede hacer que el progenitor se sienta mucho más competente.
EL TACTO Y LOS VINCULOS EMOTIVOS
Los vínculos con el bebé.
En todo el reino animal son los enlaces afectivos y táctiles entre madre e hijo los que aseguran una buena interacción y desarrollo en tiempos futuros. La proximidad entre padre e hijo, tanto a través de experiencias sensoriales como afectivas, produce una sincronía importante entre ambos.
La madre se vincula con su hijo a través del acto de lamer, un tipo de masaje que, a su vez, ayuda al pequeño a ajustarse físicamente a la vida fuera del vientre materno. Si la madre y la cría están separadas durante este periodo, pero se vuelven a juntar más tarde, es frecuente que la madre rechace o descuide a su pequeño.
En estudios de índole similar con humanos, el tiempo crítico parece estar definido de una forma menos rígida puede continuar durante meses, e incluso años, después del nacimiento. Además de la vinculación-unión se habla también del apego, una vinculación de tipo más emotivo. Mientras que el Vinculo tiene relación con el nacimiento y nuestra conexión con el reino animal, el apego viene con el tiempo y puede suceder entre dos seres cualesquiera. La vinculación es un proceso unidireccional que comienza en la madre biológica durante el embarazo y continúa en el parto y los primeros días de la vida del bebé. Por el contrario, el apego es una interacción entre padres e hijos, sea biológica o no, que se desarrolla durante el primer año de vida conjunta y que se refuerza durante toda la vida.
Estos dos términos suelen usarse de forma intercambiable porque en los humanos el periodo de vinculación está tan poco definido que se superpone con el de apego. En el lenguaje cotidiano utilizamos estos términos para referirnos al amor que se desarrolla entre padres e hijo, ya se trate de un hijo biológico o de otro adoptado. Los términos implican el completo espectro de intimidad que se produce con el tiempo y que puede ser acrecentado con el masaje infantil.
Las madres que se ven separadas de sus hijos en el periodo neonatal suelen tener más problemas a la hora de aprender las prácticas básicas de la maternidad. Incluso separaciones muy cortas suelen afectar negativamente, a veces, las relaciones entre madres y bebés.
El recién nacido humano no tiene medios físicos para iniciar el contacto con su madre y satisfacer así sus necesidades. Su vida depende de la intensidad de la unión emotiva de sus progenitores. En aquellos casos en que se ha dado un contacto amplio y temprano madre-hijo, los resultados son realmente positivos.
El niño que está a cargo de otras personas durante el día
Los expertos que se han dedicado a estudiar los efectos de la estancia en guarderías a lo largo del día en niños menores de un año lanzaron la voz de alarma ya en 1985, cuando muchos estudios comenzaron a apoyar la conclusión de que un cuidado sustitutivo de mala calidad podía crear estrés a largo plazo y lesiones importantes en los vínculos paternofiliales.
Una separación muy temprana del progenitor primario puede amenazar sus uniones y crear estragos en la vida posterior del niño y en la armonía familiar.
Muchos padres jóvenes no tienen elección a la hora de trabajar los dos, por lo que el tema de los cuidados sustitutivos cobra un papel esencial en toda nueva familia. No se pretende crear sentimiento de culpabilidad alguno en los padres que trabajan. No nos estamos centrando en la alternativa cuidados sustitutivos versus cuidados en casa, aunque sin duda es una decisión a tomar con sumo cuidado. Creo que el aspecto más importante de este tema es la calidad de cuidado que recibe el niño, independientemente de quien la ofrezca, y la calidad del ambiente hogareño cuando el bebé regresa a casa. Dicho esto, aún sigo creyendo que los padres son los mejores cuidadores de su hijo porque ésta es la época en que se forman los vínculos más importantes, que mayor impacto tienen en la psicología y comportamiento del bebé y, por tanto, en la forma que va a responder a los compañeros y a la cultura durante toda su vida.
La posibilidad de crear o no relaciones saludables por parte del pequeño, no depende tanto de las horas que está en la guardería, sino de la calidad de interacción en la familia, la calidad del entorno en la guardería y la calidad de interacción que ofrece la canguro.
Un ambiente tenso en el que el niño no recibe amor, el afecto y la atención relajada que precisa, parece ser un factor de riesgo más elevado a la hora de generar una alteración relacional y de vinculación. Por ello, aunque un progenitor se quede en casa para cuidar del pequeño, si la pérdida del salario y de autoestima genera un estrés importante en él, esto llegará a afectar negativamente al pequeño, incluso más que si estuviera en una guardería o con una canguro de calidad y los padres estuvieran felices en casa ofreciendo a su hijo amor, afecto, juego y atención centrada después de su trabajo.
El masaje diario puede ser una ayuda enorme cuando se trata de mantener e intensificar los vínculos afectivos entre padres y el niño que está a cargo de otras personas durante el día. Tomarse media hora cada día, después del trabajo, para volver a conectar por medio del masaje, puede contribuir a que el progenitor se centre otra vez en la vida del hogar y para que el niño se sienta seguro y apoyado.
►El Rincon de Alejandro Cuervo
MASAJE INFANTIL : ESTRES Y RELAJACION
Estrés y relajación
En la época de nuestras bisabuelas, la aparición de fiebre en un niño no siempre tenía un final seguro. En cada siglo han existido enfermedades peligrosas para los niños. Aunque en la actualidad se han eliminado muchas de tipo infeccioso gracias a las mejoras en las condiciones ambientales y a los logros de la medicina, nuestro siglo se caracteriza por la existencia de una enfermedad mucho más sutil e insidiosa: el estrés.
El estrés puede comenzar a influir en un niño incluso antes de nacer. Las hormonas del estrés, siempre presentes en el torrente sanguíneo de las madres, afectan de una forma directa al feto, ya que atraviesan la placenta y entran en la propia sangre del pequeño. Los estudios han mostrado que una tensión y una ansiedad prolongadas pueden dificultar la absorción del alimento por parte de la mujer embarazada. Su hijo puede nacer con poco peso, hiperactivo e irritable.
Si comprendemos que nuestras experiencias y reacciones influyen en nuestra propia bioquímica enviando sustancias químicas por nuestros cuerpos que aumentan el interés por la vida o el miedo, no es difícil entender que estas sustancias también pasarán al cuerpo de nuestro hijo aún por nacer. Sus células reciben esta “información” y programan esta estructura de forma pertinente. Por ello, incluso antes del nacimiento, el bebé puede percibir de forma inconsciente el mundo como un lugar de ansiedad y estrés, de luchar o ser víctima, o bien un lugar de amor, de seguridad, donde poder disfrutar y experimentar al máximo. Con ello no pretendo decir que todo está perdido si las circunstancias de la vida no son perfectas. El masaje infantil es una herramienta que nos permite remodelar la interpretación que nuestro hijo hace del mundo, para liberar su dolor, su pena y sus miedos, y para abrirlo a un estado de amor y alegría. A medida que evolucionamos hacia un estado más consciente, entendemos mejor la importancia de los estados de nuestra mente, tanto para nuestra propia salud y longevidad como para la salud, longevidad, inteligencia y capacidad de experimentar y de comunicar amor y también alegría de nuestros hijos.
Los bebés nacidos hace siglos en culturas más primitivas contaron con la ventaja de familias extensas (comparten habitáculo padres, hijos, abuelos y tíos), unos ambientes naturales y cambios relativamente escasos. Nuestros hijos, nacidos en un mundo tecnológico en rápido avance, tienen que aprender a manejar el estrés de una forma constructiva para poder sobrevivir y prosperar. Por ello debemos darles oportunidades, desde el mismo momento de la concepción, de aprender respuestas positivas y adaptativas al estrés y de creer en la propia fuerza y adaptabilidad.
Es evidente que no podemos eliminar el estrés, ni tampoco lo deseamos, ya que en dosis adecuadas es un componente esencial para el crecimiento de la inteligencia. Veamos cómo funciona esto. En momentos de estrés, la glándula pituitaria produce una hormona llamada ACTH (hormona adrenocorticotrópica) que activa los esteroides suprarrenales, organizando el cuerpo y el cerebro de tal forma para poder hacer frente a una emergencia desconocida e impredecible. En experiencias con animales de laboratorio, se ha visto que esta hormona estimula la producción de muchas proteínas que son básicas tanto para el aprendizaje como para la memoria. Cuando se les suministra ACTH, los cerebros animales desarrollan miles de nuevas conexiones entre las neuronas (células pensantes). Estas conexiones permiten al cerebro procesar la información.
El estrés de enfrentarse a situaciones desconocidas y transformarlas en algo familiar y predecible es algo esencial para el desarrollo del cerebro infantil. Pero el estrés es sólo una parte del ciclo que favorece el aprendizaje. Sin su opuesto igualmente importante, la relajación, el estrés produce sobreestimulación, agotamiento y shock. Cuando el estrés se acumula sin la acción benéfica del relax, el proceso de aprendizaje queda totalmente detenido.
¿Cómo se relaciona todo lo dicho con el masaje infantil?
En primer lugar, el masaje es una de las experiencias de relajación efectivas que pueden ofrecerse al niño. Mediante el uso de técnicas de respuesta condicionada podemos enseñar a nuestros hijos cómo relajar sus cuerpos ante una situación de estrés. La capacidad de relajarse conscientemente es ya una ventaja enorme para hacer frente a las presiones ejercidas por la sociedad moderna.
El estrés es una parte natural de la vida del niño, pero es frecuente que nuestros hijos no sean capaces de sacar el máximo provecho de él. Nuestra sociedad vertiginosa sobrecarga al niño con una dosis muy alta de información, pero no le permite llorar o gritar para liberar tensión acumulada. Este doble acondicionamiento consigue frustrar a muchos niños con una enorme carga de tensión y ansiedad..
El masaje ayuda a los niños a manejar la información de entrada y a responder a ella de una forma relajada. El niño experimenta todo tipo de sensaciones nuevas, sentimientos, olores, sonidos e imágenes visuales. Los ruidos del estómago, la sensación de calor debido al aumento de la circulación, el movimiento del aire sobre su piel desnuda, todos ellos son elementos suaves de tensión.
Por otro lado, el tono agradable de la voz de la madre, su sonrisa y su contacto cutáneo son elementos relajantes que contrarrestan el estrés producido por las nuevas sensaciones.
Un masaje diario eleva también el umbral de estimulación. Los bebés que tienen dificultades a la hora de manejar la estimulación van desarrollando una tolerancia gradual. Los niños con alto grado de exigencia comienzan a saber regular sus respuestas frente a experiencias agotadoras, reduciendo así el nivel de tensión desarrollado durante el día. Los niños que padecen cólicos pueden relajar sus cuerpos para que la tensión no llegue a instaurarse como un elemento adicional de perturbación. Un masaje regular proporciona a nuestros hijos un programa temprano de prevención contra el estrés, procedimiento que puede resultar útil en los años venideros.
